Eva Mendes lucha con todas sus armas contra los estereotipos de Hollywood
Rocío Ayuso
Los Angeles, 13 feb (EFE).- A Eva Mendes no le gustan ni los cómics ni las motos, pero la actriz de origen cubano confesó a Efe que su decisión de trabajar en "Ghost Rider" fue inmediata tan pronto como mencionaron la palabra mágica: Nicolas Cage.
"Nunca me había leído el cómic, ni me gustan las motos. No soy una lanzada", insistió la protagonista de este clásico de Marvel Cómics que el viernes llega a las pantallas a la espera de ser la nueva franquicia de Hollywood, a lo "Spiderman" o "Superman".
"Pero me gustan los "bad boys", los chicos malos", sonríe maliciosa y bilingüe esta actriz de 32 años que confiesa que posee un español literalmente "de andar por casa".
Cage es uno de estos chicos malos de la pantalla, amante de los cómics, las motos, tres matrimonios y un hijo mayor de una cuarta compañera sentimental además de tener un tatuaje desde hace más de diez años que reza en su hombro "Ghost Rider" en homenaje a este motorista fantasma que siempre le fascinó.
Para él sí fue una lectura de infancia la que ahora inspira esta película, la historia de Johnny Blaze, un joven que vende su alma al diablo para salvar a los que más quiere.
Para Mendes, criada en Los Angeles entre "Barbies" y "juegos de mesa", el cómic no le dice nada y las motos menos pero hay más cosas que le fascinan de Cage y no tiene que ver con su vida matrimonial.
"Llevaré 8 años en esta industria pero me siento como una novata así que me gusta trabajar con gente que sí sabe lo que se hace, gente como Johnny Depp, Denzel Washington, Will Smith", enumera de una lista que comenzó en 2001 con "Training Day" y a la que ahora añade a Cage, uno de los miembros del clan Coppola.
De todos aprende algo y en el caso de Cage no fue diferente.
Mientras rodaban en Australia y el ganador del Oscar por "Leaving Las Vegas" le tomaba el pelo por su escaso conocimiento en el campo de los cómics, Mendes le observaba.
"Me di cuenta que él trae toda su complejidad, su peculiar manera de ser a sus personajes así que me animó a hacer lo mismo", afirma una belleza hecha estrella que, sin embargo, sólo quiere ser actriz.
Ella misma se ríe de sus palabras.
"Ya sé que son muchos los que lo dicen pero es cierto. No me importa la fama. Amo la interpretación y mi meta es trabajar en esta industria por mucho tiempo. Todo el tiempo que quiera", señala en su declaración de principios una actriz que ha estudiado bajo las órdenes de Ivana Chubbuck.
Mendes necesita toda la ayuda que pueda obtener porque si bien ha tenido mucha suerte hasta ahora -fue descubierta para el cine por un vecino fotógrafo mientras vendía cosas en el jardín de su casa- los obstáculos parecen aún mayores.
"Ser una mujer y una mujer latina en esta industria es tener dos cosas en tu contra", afirma rotunda.
No suena a excusa, más bien como motivación para luchar "el doble, 'extra' duro" en conseguir su meta que no es otra que seguir trabajando.
Son muchos los que la bromean, especialmente en estas fechas, seguros de que su meta es el Oscar.
Pero Mendes es más realista que eso y pregunta a bocajarro una idea que tiene bien clara en la cabeza: "¿Cuántos actores ganan el Oscar y no vuelves a saber nada de ellos?"
A pesar de sus dudas sobre estos galardones, Mendes está contenta por un buen año para los hispanos, con un total de 17 candidaturas a los Oscar incluida la de la española Penélope Cruz, su amiga, como mejor actriz por "Volver".
Aunque no le gustan estas ceremonias, este año si le hubiera gustado un poquito compartir con ellos la felicidad del momento, "apoyar a Penélope, a "Babel"", pero los Oscar la pillarán trabajando en Luisiana en su próxima película, "Cleaner", junto a Ed Harris y Samuel L. Jackson.
Y según su mantra, "trabajar es lo primero".
"Pero (las candidaturas hispanas) me hacen muy feliz. Es un buen momento para nosotros y espero que continúe", afirma dispuesta a regresar a su nuevo rodaje. EFE

